lunes, 14 de abril de 2014

Llegó a ser capaz de ...

Hacía un tiempo yo le había regalado a él un traje de buzo, completo, con la pistola incluida. Le hacía mucha ilusión bucear, y como de costumbre, le complací. Lo que nunca me imaginé sería lo que unos meses después ocurriría.
Estábamos hablando en el coche, y yo le decía que quería terminar la relación. Él no quería acabar a pesar de que ya nos llevábamos mal, porque yo no cedía a nada. Ya estaba cansada, quería vivir tranquila sin él. Pero esas conversaciones solían acabar bastante mal. Nos encontrábamos cerca del cementerio. Como me vio tan segura de mi decisión, sacó del maletero la pistola de buceo, y me apuntó con ella. En ese momento surrealista para mi, no me lo pensé y salí corriendo hacía el cementerio. Como él le tenía mucho miedo a estos lugares, creí que estaría a salvo. Pero no.
Entró a buscarme, y me encontró. Como sólo quería salir de ahí, me cogió del brazo, me dijo que pusiera cara sonriente, para que nadie se diera cuenta que no iba por mi propia voluntad, y salimos de ahí.
Me dijo que él no quería hacerme esas cosas, pero se sentía obligado. Porque según él, me quería más que a nadie (lo dudo mucho).
Para no acabar como el rosario de la aurora, nunca mejor dicho, le seguí el rollo, y conseguí que me dejara en mi casa…
En ese momento quise desaparecer de mi tierra…porque ya no era capaz de deshacerme de el.
Estaba obsesionado conmigo…




viernes, 11 de abril de 2014

Fue tejiendo vilmente la telaraña donde quería que me quedara atrapada...


¿Qué me enamoró de él?
Todas las relaciones cuando comienzan son bonitas, normalmente, y la mía también lo fue. Creo que me enamoré al instante de él. Venía de haber recién acabado una relación, y estaba bastante apagada. Y él llegó como una ráfaga de aire fresco a mi vida.
La noche que lo conocí, se sentó a mi lado en el coche, y mientras hablábamos ya mi corazón dio un vuelco, pero cuando me cogió de la mano…lo sentí.
Desde ese momento nos volvimos inseparables.
Cuando recuerdo tantos dulces momentos, esos viajes, esas acampadas, lo atento que era conmigo. Era la tela de araña que iba tejiendo muy lentamente, para dejarme atrapada de por vida. O eso quería él.
Se convirtió en el amor de mi vida. Tanto que con él decidí ser madre.
Si volviera atrás en el tiempo, por mi hijo ya no cambiaría nada, pero lo hubiese dejado mucho antes.
No es sano sufrir tanto por un amor.
Y a mí más que bien, me hizo bastante mal.
Cuando una es más niña no piensa que una pareja, es la persona que debe ser tu complemento, tu compañero, tu confidente, tu apoyo.
Y eso es lo que debemos aceptar, no menos.
De todo ese amor tan grande que sentí, tengo a mi hijo de casi ocho años, que lo es todo en mi vida.
Rehacer mi vida, no me ha sido posible, por todo el daño que me causó.
Hoy después de siete años sin tenerle a mi lado, aunque para que me dejara tranquila sí he tenido que acudir a juzgados, en varias ocasiones, yo si me siento recuperada.
 Y tengo muchas ganas de vivir y sentirme viva, no pido más.
Atrás dejo el esconderme en mi propia ciudad, para que no me encontrara.
Atrás dejo el no poder salir con mi niño de paseo.
Atrás dejo ese desastre económico en el que me vi metida por dejarme llevar por él.
Atrás voy dejando el dolor, que jamás desaparecerá.
Vivo al día, aprendiendo a convivir con este pasado, pero sin que perturbe mí presente.
La vida es hermosa en su conjunto.
Vivámosla como merecemos…
Yo apuesto por mi felicidad…
Y se que aunque siempre habrán situaciones a las que enfrentarnos, podré con ello, porque ahora estoy más que preparada, para salir al mundo, ese que me estaba esperando con los brazos abiertos hace mucho…
No es cuestión de hacerle esperar más…





jueves, 10 de abril de 2014

Sentí un miedo tan profundo...

En otra ocasión, llevaba separada de él apenas un mes, y tenía un vehículo de mi propiedad que no quería devolverme. Así que me enteré que había vuelto a la ciudad, y fui a buscarle. Después de un buen rato, y de haber buscado el coche en todos los garajes que había en su barriada, le encontré de frente en una de las calles, y ahí comencé una pequeña persecución hasta que por fin se paró. Abrí la puerta y sin cerrarla, me senté en el lugar del copiloto. Me decía que el coche no me lo iba a devolver y yo le insistía que ya todo se había acabado y que era mi coche. Con lo cual no tenía sentido.
Así que no se que le pasó por la mente, en aquel instante, cuando de un acelerón se cerró mi puerta y de la velocidad que alcanzó, enseguida me puse el cinturón de seguridad.
En aquel momento toda mi vida pasó por delante de mí en fracción de segundos. Y lo único que se me venía a la cabeza era la imagen de mi niño pequeño. ¿Qué haría él sin su madre?
De la manera que me llevó por aquellas carreteras de la periferia de la ciudad, podríamos habernos matado, no se si en algún momento era esa su intención. Le dije que frenara,que no siguiera pero más corría, así que cerré los ojos y esperé a que acabara.
Sin en algún momento de mi vida sentí miedo a su lado, ese fue sin duda el peor.
Cuando paró por fin en un descampado, su expresión cambió y ya no tenía maldad en su rostro, sino todo lo contrario, yo lo único que pensaba, era en que me volviera a llevar y estar lejos de él. Así que fríamente empecé a hablar con él de buenas maneras.
Me besó y comencé a llorar, porque sabía que a pesar de todo lo malo que me había echo hasta entonces, le quería, y para mí fue sin duda la mejor decisión que tomaba, aunque la más difícil en mi vida, dejarle para siempre. Era consciente de que era lo mejor para los dos porque aquella relación no era sana para ninguno.
Le sentí como cuando nos conocimos la primera vez, tan cercano, tan cariñoso, tan…y no pude parar de llorar en todo momento, él se dio cuenta de que esa sería la última vez que me tenía entre sus brazos.
Y así fue…
Ese día no recupere el coche, pero regresé sana y salva a casa.
Al poco tiempo, le denuncié y pude recuperar mi vehículo, aunque lo pasé muy mal. El enfrentarme a él en un juzgado, donde personas extrañas desvelan tu vida íntima, para mí fue muy duro. Pero lo conseguí.
Aunque no sería ese el final de mi lucha…

Tan sólo acababa de comenzar…