En otra ocasión, llevaba separada de él apenas un mes,
y tenía un vehículo de mi propiedad que no quería devolverme. Así que me enteré
que había vuelto a la ciudad, y fui a buscarle. Después de un buen rato, y de
haber buscado el coche en todos los garajes que había en su barriada, le
encontré de frente en una de las calles, y ahí comencé una pequeña persecución
hasta que por fin se paró. Abrí la puerta y sin cerrarla, me senté en el lugar
del copiloto. Me decía que el coche no me lo iba a devolver y yo le insistía
que ya todo se había acabado y que era mi coche. Con lo cual no tenía sentido.
Así que no se que le pasó por la mente, en aquel
instante, cuando de un acelerón se cerró mi puerta y de la velocidad que alcanzó,
enseguida me puse el cinturón de seguridad.
En aquel momento toda mi vida pasó por delante de mí
en fracción de segundos. Y lo único que se me venía a la cabeza era la imagen
de mi niño pequeño. ¿Qué haría él sin su madre?
De la manera que me llevó por aquellas carreteras de
la periferia de la ciudad, podríamos habernos matado, no se si en algún momento
era esa su intención. Le dije que frenara,que no siguiera pero más corría, así
que cerré los ojos y esperé a que acabara.
Sin en algún momento de mi vida sentí miedo a su lado,
ese fue sin duda el peor.
Cuando paró por fin en un descampado, su expresión
cambió y ya no tenía maldad en su rostro, sino todo lo contrario, yo lo único
que pensaba, era en que me volviera a llevar y estar lejos de él. Así que
fríamente empecé a hablar con él de buenas maneras.
Me besó y comencé a llorar, porque sabía que a pesar
de todo lo malo que me había echo hasta entonces, le quería, y para mí fue sin
duda la mejor decisión que tomaba, aunque la más difícil en mi vida, dejarle
para siempre. Era consciente de que era lo mejor para los dos porque aquella
relación no era sana para ninguno.
Le sentí como cuando nos conocimos la primera vez, tan
cercano, tan cariñoso, tan…y no pude parar de llorar en todo momento, él se dio
cuenta de que esa sería la última vez que me tenía entre sus brazos.
Y así fue…
Ese día no recupere el coche, pero regresé sana y
salva a casa.
Al poco tiempo, le denuncié y pude recuperar mi
vehículo, aunque lo pasé muy mal. El enfrentarme a él en un juzgado, donde
personas extrañas desvelan tu vida íntima, para mí fue muy duro. Pero lo
conseguí.
Aunque no sería ese el final de mi lucha…
Tan sólo acababa de comenzar…
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