viernes, 11 de abril de 2014

Fue tejiendo vilmente la telaraña donde quería que me quedara atrapada...


¿Qué me enamoró de él?
Todas las relaciones cuando comienzan son bonitas, normalmente, y la mía también lo fue. Creo que me enamoré al instante de él. Venía de haber recién acabado una relación, y estaba bastante apagada. Y él llegó como una ráfaga de aire fresco a mi vida.
La noche que lo conocí, se sentó a mi lado en el coche, y mientras hablábamos ya mi corazón dio un vuelco, pero cuando me cogió de la mano…lo sentí.
Desde ese momento nos volvimos inseparables.
Cuando recuerdo tantos dulces momentos, esos viajes, esas acampadas, lo atento que era conmigo. Era la tela de araña que iba tejiendo muy lentamente, para dejarme atrapada de por vida. O eso quería él.
Se convirtió en el amor de mi vida. Tanto que con él decidí ser madre.
Si volviera atrás en el tiempo, por mi hijo ya no cambiaría nada, pero lo hubiese dejado mucho antes.
No es sano sufrir tanto por un amor.
Y a mí más que bien, me hizo bastante mal.
Cuando una es más niña no piensa que una pareja, es la persona que debe ser tu complemento, tu compañero, tu confidente, tu apoyo.
Y eso es lo que debemos aceptar, no menos.
De todo ese amor tan grande que sentí, tengo a mi hijo de casi ocho años, que lo es todo en mi vida.
Rehacer mi vida, no me ha sido posible, por todo el daño que me causó.
Hoy después de siete años sin tenerle a mi lado, aunque para que me dejara tranquila sí he tenido que acudir a juzgados, en varias ocasiones, yo si me siento recuperada.
 Y tengo muchas ganas de vivir y sentirme viva, no pido más.
Atrás dejo el esconderme en mi propia ciudad, para que no me encontrara.
Atrás dejo el no poder salir con mi niño de paseo.
Atrás dejo ese desastre económico en el que me vi metida por dejarme llevar por él.
Atrás voy dejando el dolor, que jamás desaparecerá.
Vivo al día, aprendiendo a convivir con este pasado, pero sin que perturbe mí presente.
La vida es hermosa en su conjunto.
Vivámosla como merecemos…
Yo apuesto por mi felicidad…
Y se que aunque siempre habrán situaciones a las que enfrentarnos, podré con ello, porque ahora estoy más que preparada, para salir al mundo, ese que me estaba esperando con los brazos abiertos hace mucho…
No es cuestión de hacerle esperar más…





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