viernes, 14 de marzo de 2014

Cómo pudo ...si decía quererme...


En otra ocasión estando ya embarazada de mes y medio, era el día de la despedida de soltera de mi hermana, la única que tengo. Fui a la cena pero antes de salir de marcha con todas, se me ocurrió la idea de volver a la casa que yo tenía alquilada con él. Para recoger el líquido de lentillas, que se me había olvidado, ya que aquella noche me quedaría a dormir con mis padres. Cuando llegué estaba él esperándome, y ya no me dejó salir. Me encerró en la casa. Yo intenté decirle que mi madre estaría conmigo, pero el me dijo que aún así habrían hombres mirándome. Yo le protesté y me pegó una bofetada que me tiró al sofá, en ese instante cerró todas las ventanas y puso la música lo bastante alta, para que no escucharan lo que iba a ocurrir. Me fui hacía la puerta y me volvió a tirar al sofá, y como volví a levantarme, empezó a golpearme de tal manera que tuve que tirarme al suelo, para cubrir mi barriga, ya que dentro de mí comenzaba una nueva vida, y a él le dio igual. Me golpeó en la cabeza, él sabía muy bien donde no dejaba marcas que lo delataran. Y yo acabé arrastrándome por el suelo y chillando, pero nadie me escuchó. Cuando se cansó de darme patadas y golpearme, se fue a otra habitación y se acostó. Yo me levanté como pude, y me acosté en la cama de otra habitación. Al rato vino a abrazarme, y le rechacé. Me dijo que no saldría de allí y se fue de nuevo a la otra cama. Yo me había escondido las llaves del coche dentro de mi pantalón, y por eso no me las quitó, no se dio cuenta. La casa era una planta baja. Y cuando me percaté que se había dormido, me armé de valor, y levanté la persiana, y salté por la ventana, él se despertó, pero cuando llegué a mi coche yo ya estaba dentro con los pestillos echados, y arranqué, ni le miré y me fui de allí llorando. Cuando llegué a mi casa, mi madre pensaba que en vez de haberme ido con mi hermana a su despedida, preferí pasar la noche con mi novio, ya que llegué al amanecer. Nunca supieron lo que pasó aquella noche, y me sentí muy mal. Pero no les conté nada.
Él se cuidaba mucho de donde me golpeaba para que no quedasen marcas, cuando me metí en la ducha, mi cuerpo estaba cubierto de moretones, y la cabeza completamente abollada. Mientras me lavaba la cabeza, sentía un dolor enorme. Y nunca le denuncié por aquello.

¿Cómo pudo ser tan cruel conmigo? Con la única persona que le admiraba, que lo cuidaba, que miraba por él, que le atendía cuando enfermaba, que cubría todas sus necesidades. Yo me hacía una y otra vez esa pregunta en mi cabeza. Y no obtenía respuesta.
Ahora me doy cuenta que el maltratador es una persona egoísta, que sólo mira por el mismo. Que se siente superior a la persona maltratada cuando la golpea, porque termina acatando las órdenes y él se siente poderoso. Ni si quiera respetó el hecho de que estuviera embarazada.

*Utilizó el amor que sentía por él para herirme y disfrutaba con mi dolor mientras me convencía a mi misma de que no podía dejarlo.
      - La gente se convierte en víctimas de víctimas cuando su necesidad de ser amada eclipsa su necesidad de ser respetada- contestó la bruja -. En suma, todo lo que consigue una persona es lo que ha decidido, ni más ni menos.
(Pag.101 del libro "La princesa que creía en los cuentos de hadas".)



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