En otra
ocasión, llegó la noche de la despedida de soltera de mi única hermana. Tenía
una cena y la posterior salida. Iban todas las amigas, y demás familia todas
féminas, a disfrutar de una agradable velada. Pero a él se le metió en la
cabeza que me iban a mirar, me iban a hablar (hombres) y le daba igual hasta
que mi madre estuviera delante. Así que no me dejó salir de la casa que
teníamos alquilada. Intenté convencerle, pero no hubo manera. Cerró
la puerta con llave, cerró todas las persianas de una casita planta baja sin
rejas en las ventanas. Yo no se como lo hice pero me metí las llaves del
coche dentro de mi pantalón. Porque intuí que salir de ahí no me iba a ser nada
fácil. De repente, puso un cd de música que jamás olvidaré (Caribe 2000), tan alto
que cuando comenzó a pegarme por no querer quedarme, nadie
pudo escuchar mis gritos de dolor y desesperación. Le dio lo
mismo que estuviera embarazada de dos meses, de un hijo que era e iba a ser nuestro.
Me di cuenta a cada golpe, que me iba a ser imposible salir de la casa,
así que dejé de luchar y me quedé encogida en el suelo, llorando .Me ayudó
a subir a la cama, e intentó explicarme que yo, sólo yo tenía la culpa de lo
que acababa de pasar. Intentó abrazarme pero le rechacé y se fue a la
otra habitación a dormir. No se que hora sería, pero casi estaba amaneciendo.
Así que me aseguré que estuviera dormido, y en un instante, levanté la persiana de
una de las ventanas que daba a la calle, y salté como nunca creo en mi vida lo
haya echo. Corrí hacia mi coche y entré, y cerré las puertas con el
seguro. Nada más hizo click el cerrojo, lo tenía a él pegado en mi
ventana. Arranqué y salí llorando sin mirar para atrás. Después de
aquello, pasó el fin de semana y volví el domingo por la tarde a por mis cosas.
No quería que mi familia supiera nada de lo ocurrido, y con mucho miedo regresé.
Cuando llegué, él me pidió perdón, lloró conmigo y yo de una manera muy fría y
calculada, le mentí, le engañé, porque le dije que todo estaba bien, que no
pasaba nada, que le perdonaba, que le quería, y que tenia que quedarme en
casa de mis padres porque era la boda de mi hermana y tenia que ayudar.
Empecé a recoger mis cosas. Pero él me decía que yo me iba para no volver. No
me dejó nada más que recoger lo justo. Me besó, le abracé…cuando me metí en el coche,
y me fui alejando, las lágrimas empezaron a inundar mi rostro. Le quería como a
nadie, pero si no me iba, acabaría destruyéndome por completo. Esto fue a
finales de septiembre de 2005 y hasta el 2 agosto de 2006 no empecé a intentar poner
punto y final a esta mala relación... Mi infierno aún no había acabado.

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