jueves, 13 de marzo de 2014

Si me hubiera dado cuenta...



Que verdad es, que los primeros meses de nuestra relación, fueron maravillosos. Aparecieron algunos indicios que entonces no pensaba que fueran de un maltratador , pero si hubiera sido más perspicaz, quizá me hubiera ahorrado todo lo que viviría después. Es de sabios rectificar. Aunque para que llegara a rectificar tuve que sufrir mucho.

Poco a poco fue separándome de mis amistades. Y de los que no conseguía separarme, las mismas amistades eran las que te abandonaban. De quienes no pudo separarme fue de mis padres, de mi hermana y de mi cuñado. Todo maltratador intenta que sea a él, a la única persona a la que puedes acudir. En muchos casos la familia también abandona, o no sabe que tienes ése problema. Yo también escondí mi tragedia. Aunque ellos percibían que algo no iba bien. Pero como me respetaban, creían lo que yo les contaba, que no era nada.

Nuestra relación comenzó en el 2005, terminaba de una relación anterior y apareció él. Estaba en esos momentos necesitada de cariño, frágil, y él llegó con una ráfaga de amor desorbitado. No puedo negar que me enamoré al instante de él. Y ese fue mi gran error.

Era un chico que aparentaba seguridad en sí mismo, me sentía protegida por él, que contradicción sería con el tiempo esto último, lo que realmente escondía era una *personalidad patológica con muchas carencias y muy poca valoración sobre sí mismo. Pero yo no era consciente de ello en aquel tiempo. Ahora sí lo sé.



*Personalidad patológica: Psicopatía y la seducción

La seducción es la base que permite el acto psicopático y se produce mediante una transferencia bidireccional donde la propuesta del psicópata encuentra eco en las apetencias del otro, dado que una característica fundamental de la personalidad psicopática es la habilidad para captar las necesidades del otro. Este mecanismo se articula cuando el psicópata convence al otro de que él le es infinitamente necesario para suplir necesidades irracionales que éste no puede detallar.
En la seducción el psicópata necesita que el otro esté de acuerdo, para lo cual usa la persuasión y el encanto, por lo que es bidireccional, hay un consentimiento por parte de la otra persona, a diferencia de lo que ocurre en las relaciones tangenciales donde el psicópata actúa unidireccionalmente mediante la violencia, que constituye una agresión desde una posición de poder. Aquella bidireccionalidad podría ser debida a que la mayoría de psicópatas son conscientes de las consecuencias judiciales de sus actos, sin la existencia de las cuales podrían actuar con total libertad.


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