viernes, 14 de marzo de 2014

Te abandonan... te abandonas...



Me quedé sola.
A excepción de mi familia y de él, no existía nadie más en mi vida. Y eso es un tremendo error. Poco a poco me aisló completamente. Le tenía miedo y a la vez le quería más que a nadie  ¿Cómo era posible tan controversia? Me volví coodependiente de él. En mi caso la economía no era un lazo que me uniera, ya que yo era la que nos mantenía. En todos los perfiles de mujeres maltratadas que he leído a lo largo de los años, no encajaba el mío. Ya que en ese sentido él sí dependía de mí. Pero de una forma sutil, destruyó mi ser, mi yo, mi esencia natural, dejé de ser la misma. Mi mirada estaba perdida, mi sonrisa desapareció. Personas que con el tiempo han vuelto a mi vida, me decían que al verme parecía que estaba muerta en vida.
¿Cómo pudo hacerme eso? , ¿Por que a mí? , ¿Cómo pudo ser tan cruel?, estas y otras muchas preguntas han rondado por mi cabeza durante años. Con lo fácil que es llevarse bien conmigo, pensaba yo .Siempre fui una pareja ejemplar. Pero para él siempre había algo que no le gustaba. Y no solo era yo, con el tiempo he descubierto que le ha hecho lo mismo a varias parejas que ha tenido antes y después de mi relación.
No es posible el cambio en él ya. No lo creo. Y no somos nosotras las que hemos provocado tales actos, ha sido él, es el único responsable de tanto dolor. Hay tantas personas que han resultado heridas.
Familias, hijos, mujeres, un gran círculo de personas a las cuales, solo una ha intentado destruir. ¡Que cobarde fue!
Debido a esta terrible experiencia que viví, y que nunca olvidaré, he conocido a más mujeres que han vivido situaciones parecidas o incluso peores que yo, mujeres luchadoras, mujeres valientes, que poco a poco han ido saliendo de ese camino incierto, de ese falso amor que las tenía embaucada. No éramos conscientes del terrible peligro que vivíamos a diario. Con un mal golpe dado, ¿donde podríamos haber acabado? Da escalofríos pensarlo. Por eso ni lo pienso. Y mi hijo, aquel por el que lo doy todo, ¿qué hubiera echo sin mí? No puedo imaginarlo. No.

Me cuesta tanto creer como pude estar tan ciega para haberle dado un hijo a tal engendro humano. Pero estaba tan enamorada, creía en su parte buena, me engañó de tal manera…me dejé engañar.
Aunque dentro de todo lo malo, lo mejor que hice fue reconocer a mi hijo yo sola y no casarme.

El pasado ha quedado atrás, aunque nunca se olvida. Pero ahora es mi momento y lo estoy aprovechando. Porque de aquí se sale. Y soy ejemplo de ello, tanto yo como otras muchas mujeres. Algunas no han tenido esta suerte.

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