Me quedé sola.
A excepción de mi
familia y de él, no existía nadie más en mi vida. Y eso es un tremendo error.
Poco a poco me aisló completamente. Le tenía miedo y a la vez le quería más que
a nadie ¿Cómo era posible tan
controversia? Me volví coodependiente de él. En mi caso la economía no era un
lazo que me uniera, ya que yo era la que nos mantenía. En todos los perfiles de
mujeres maltratadas que he leído a lo largo de los años, no encajaba el mío. Ya
que en ese sentido él sí dependía de mí. Pero de una forma sutil, destruyó mi
ser, mi yo, mi esencia natural, dejé de ser la misma. Mi mirada estaba perdida,
mi sonrisa desapareció. Personas que con el tiempo han vuelto a mi vida, me
decían que al verme parecía que estaba muerta en vida.
¿Cómo pudo hacerme
eso? , ¿Por que a mí? , ¿Cómo pudo ser tan cruel?, estas y otras muchas
preguntas han rondado por mi cabeza durante años. Con lo fácil que es llevarse
bien conmigo, pensaba yo .Siempre fui una pareja ejemplar. Pero para él siempre
había algo que no le gustaba. Y no solo era yo, con el tiempo he descubierto
que le ha hecho lo mismo a varias parejas que ha tenido antes y después de mi
relación.
No es posible el
cambio en él ya. No lo creo. Y no somos nosotras las que hemos provocado tales
actos, ha sido él, es el único responsable de tanto dolor. Hay tantas personas
que han resultado heridas.
Familias, hijos,
mujeres, un gran círculo de personas a las cuales, solo una ha intentado
destruir. ¡Que cobarde fue!
Debido a esta
terrible experiencia que viví, y que nunca olvidaré, he conocido a más mujeres
que han vivido situaciones parecidas o incluso peores que yo, mujeres
luchadoras, mujeres valientes, que poco a poco han ido saliendo de ese camino
incierto, de ese falso amor que las tenía embaucada. No éramos conscientes del
terrible peligro que vivíamos a diario. Con un mal golpe dado, ¿donde podríamos
haber acabado? Da escalofríos pensarlo. Por eso ni lo pienso. Y mi hijo, aquel
por el que lo doy todo, ¿qué hubiera echo sin mí? No puedo imaginarlo. No.
Me cuesta tanto
creer como pude estar tan ciega para haberle dado un hijo a tal engendro
humano. Pero estaba tan enamorada, creía en su parte buena, me engañó de tal
manera…me dejé engañar.
Aunque dentro de
todo lo malo, lo mejor que hice fue reconocer a mi hijo yo sola y no casarme.
El pasado ha
quedado atrás, aunque nunca se olvida. Pero ahora es mi momento y lo estoy
aprovechando. Porque de aquí se sale. Y soy ejemplo de ello, tanto yo como
otras muchas mujeres. Algunas no han tenido esta suerte.
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