Otro tema en el que
me vi involucrada, fue con el que él tuviera otros hijos de otras parejas.
Cuando yo lo conocí tenía dos hijos pequeños de su primera pareja, con la cual
no estaba. Pero eso no era verdad, a mí fue lo que me dijo, aunque en realidad
cuando lo conocí esa pareja estaba embarazada de un tercer hijo. Algo que yo
ignoraba. Es tal la manipulación a la que llegan este tipo de hombres, que
llevaba vidas paralelas y nadie lo sabía. O eso creía yo. Su primera pareja si
era consciente de que él estaba conmigo y aún así consentía el seguir con él, a
pesar de mi relación. Su retahíla era, ella ya no está conmigo pero no lo
acepta y me hace la vida imposible. No entiende que lo único que nos une son
los niños, palabras textuales. Incluso delante de mí la llamaba y se lo decía,
hasta a algún familiar de ella, se lo
llegó a decir, con lo cual yo le creía a él.
Le quería dar la
oportunidad de que fuera feliz, ya que no lo había conseguido antes. Y me sentía
tan enamorada que quise ser madre. Quería que ya que con esa primera pareja y
con los hijos que tenía, no había podido realizarse como padre, yo le quería dar
esa oportunidad. Una vez que me quedé embaraza llegaron los problemas. Supongo
que él, ya creyó que me tendría enganchada para siempre. Y no es un lazo que
hoy por hoy, haya que mantener. Si a mi esa persona no me hace feliz, el que
tengamos un hijo no hace que esa relación sea inquebrantable. Algo que
actualmente es motivo de que muchas parejas no se separen. Yo en ese sentido
era algo que sabía y que tenía muy claro. Es más a los tres meses de dar a luz,
lo dejé por primera vez. Pero era tal la obsesión que tenía conmigo que no me
iba a resultar tan fácil alejarme de él. Y si a eso le sumamos el acoso al que
fui sometida por parte de su primera pareja y de la familia de esta, mi vida
era un infierno. La familia de él, después de conocerme y llevarse bien
conmigo, también se puso en mi contra. Yo en ese momento, no entendía que
pasaba, el porque de todo ese odio hacía mí, y encima yo no quería estar con
él, y él no me dejaba.
Más tarde comprendí
que el único responsable, que todas esas personas estuvieran en contra mía, fue
él. Tuve incluso que acudir a los juzgados para que me dejaran tranquila y lo
conseguí.
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