viernes, 14 de marzo de 2014

Pensé que quizá fuera buen padre... aunque no fuera buena pareja



Otro tema en el que me vi involucrada, fue con el que él tuviera otros hijos de otras parejas. Cuando yo lo conocí tenía dos hijos pequeños de su primera pareja, con la cual no estaba. Pero eso no era verdad, a mí fue lo que me dijo, aunque en realidad cuando lo conocí esa pareja estaba embarazada de un tercer hijo. Algo que yo ignoraba. Es tal la manipulación a la que llegan este tipo de hombres, que llevaba vidas paralelas y nadie lo sabía. O eso creía yo. Su primera pareja si era consciente de que él estaba conmigo y aún así consentía el seguir con él, a pesar de mi relación. Su retahíla era, ella ya no está conmigo pero no lo acepta y me hace la vida imposible. No entiende que lo único que nos une son los niños, palabras textuales. Incluso delante de mí la llamaba y se lo decía, hasta a algún familiar de ella,  se lo llegó a decir, con lo cual yo le creía a él.
Le quería dar la oportunidad de que fuera feliz, ya que no lo había conseguido antes. Y me sentía tan enamorada que quise ser madre. Quería que ya que con esa primera pareja y con los hijos que tenía, no había podido realizarse como padre, yo le quería dar esa oportunidad. Una vez que me quedé embaraza llegaron los problemas. Supongo que él, ya creyó que me tendría enganchada para siempre. Y no es un lazo que hoy por hoy, haya que mantener. Si a mi esa persona no me hace feliz, el que tengamos un hijo no hace que esa relación sea inquebrantable. Algo que actualmente es motivo de que muchas parejas no se separen. Yo en ese sentido era algo que sabía y que tenía muy claro. Es más a los tres meses de dar a luz, lo dejé por primera vez. Pero era tal la obsesión que tenía conmigo que no me iba a resultar tan fácil alejarme de él. Y si a eso le sumamos el acoso al que fui sometida por parte de su primera pareja y de la familia de esta, mi vida era un infierno. La familia de él, después de conocerme y llevarse bien conmigo, también se puso en mi contra. Yo en ese momento, no entendía que pasaba, el porque de todo ese odio hacía mí, y encima yo no quería estar con él, y él no me dejaba. 
Más tarde comprendí que el único responsable, que todas esas personas estuvieran en contra mía, fue él. Tuve incluso que acudir a los juzgados para que me dejaran tranquila y lo conseguí.


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